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ENTREVISTA
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Responden congresistas Alberto Beingolea y Marisol Pérez Tello

Debate sobre la propuesta de un nuevo Código del Niño y Adolescente

Entrevistas: Fernando Gamio

La Comisión de Justicia y Derechos Humanos ha aprobado un Código del Niño y del Adolescente que reemplaza al vigente Código del Niño, Niña y Adolescente, el cual deberá ser debatido en el pleno del Congreso. Esta propuesta ha generado duras críticas (ver notas “Propuesta de nuevo Código del Niño y Adolescente despierta preocupación” y “Opinan expertos…”). Los congresistas Alberto Beingolea, presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, y Marisol Pérez Tello, integrante de esta comisión, opinan sobre el tema. Ambos pertenecen a la bancada de Alianza por el Gran Cambio, pero discrepan frente a este nuevo Código. Beingolea lo defiende. Pérez Tello lo crítica y dice que el Congreso no debe aprobarlo.

Alberto Beingolea

La propuesta para un nuevo Código del Niño y Adolescente elaborada por la Comisión de Justicia y Derechos Humanos que usted preside ha sido cuestionada por ser considerada un retroceso en los derechos de la infancia. ¿Cómo ve estas críticas?

En mi opinión la propuesta que hemos hecho incluye cambios interesantes, que no son dramáticos pero son interesantes. Yo creo que hay un avance. Hay sí un debate muy duro entre posiciones que se autodenominan de avanzada, que en realidad son posiciones de izquierda, y posiciones de derecha, más conservadoras. Creo que el Código que estamos proponiendo ha consensuado posiciones de uno y otro lado para llegar a unos términos que son medianamente aceptables para todos.

Pero hay duras críticas a esta propuesta de Código del Niño y el Adolescente. Por ejemplo, se cuestionan las modificaciones en el tema de educación sexual y reproductiva… 

¿Cuáles cambios?

Se establece que los niños, niñas y adolescentes solamente podrán acceder a información y educación en temas de salud sexual y reproductiva bajo la tutela de sus padres.

Claro, después de un debate largo sentimos que hay temas que tienen que ser supervisados por el padre. La educación sexual es un derecho, pero también una obligación fundamental del padre. Una cosa característica de este Código que estamos proponiendo es que aquí se está fijando que los derechos de los niños deben ser reconocidos por el Estado, pero bajo la supervisión de los padres. Un acosa es la actuación supletoria del Estado cuando los padres no existen, pero cuando los padres están es responsabilidad del padre educar a su hijo y es derecho del padre marcar la educación del hijo, de manera que si el padre decide que la educación del hijo debe ir hacia determinado lado, nadie, ni la sociedad, ni el Estado, ni las ONG, ni el presidente de la República, pueden decirle a ese padre en qué dirección orientar a su hijo.

Se cuestiona que en una situación en la que hay un alto índice de embarazo no deseado entre adolescentes precisamente por falta de acceso a información y educación, se limite ese acceso.

Yo respeto profundamente todas las posibilidades, desde un padre que pueda tener ideas más libertinas, hasta uno que pueda tener ideas muy conservadoras. En función a eso, quizá para un padre sea natural que una chica de 14 años vaya sola a un médico y se ponga una T de cobre, pero  para otro padre eso sería inadmisible. Y lo que no puede hacer el Estado, a través de un Código, es legislar para permitir, pasando por encima del derecho de los padres, a que los niños o adolescentes directamente asistan a tomar decisiones para las que se supone, a pesar de lo que dicen los que se autodenominan de avanzada, no están todavía preparados. Antes de los 18 años uno es menor de edad, y eso, jurídicamente, quiere decir que el menor de edad tiene el goce de sus derechos, pero no el ejercicio de sus derechos. Yo respeto las posiciones de avanzad, pero no las comparto, como mucha gente, y hay algunos que ni siquiera las respetan.

¿No cree que los adolescentes deben tener acceso a recibir una adecuada educación sexual y reproductiva sin necesidad de que ésta se dé bajo la tutela de sus padres?

Se reconoce el derecho de los adolescentes a tener una educación sexual, a ser correctamente prevenidos, instruidos, pero también se reconoce la autoridad del padre, por eso esa educación sexual se debe dar bajo la supervisión de los padres. Mucho me temo que en temas como este, con leyes o iniciativas legislativas autoproclamadas de avanzada lo que estamos haciendo es liquidar instituciones que son para mí fundamentales en la organización social, como es la familia.

La propuesta de nuevo Código limita el derecho a expresarse y opinar de los niños, niñas y adolescentes, el cual solamente se podría ejercer bajo la supervisión de los padres.

Yo no quedé conforme con la aprobación de ese texto, recuerdo que se hizo con mi voto en contra, pero como presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos debo defender el producto final más allá de las que hayan sido mis opiniones al interior del debate. Pero sí creo que en el derecho de opinión hemos cometido un error. Creo que el derecho a opinar no necesita ni siquiera una consagración, uno opina porque opina. Distinto es el derecho que le puede asistir a los chicos a que se haga lo que ellos digan, porque aquí hay tres niveles: primero, los niños tienen derecho a opinar; segundo, los niños tienen derecho a que en la decisiones que les competen se escuche su opinión; tercero, ¿los niños tienen derecho a que en la decisiones que les competen se haga lo que ellos deciden?

¿Usted qué opina?

Los niños son seres humanos en proceso de formación y es responsabilidad de los padres tomar decisiones fundamentales sobre la vida del niño, salvo que sean decisiones ilegales. Pero la posición de que los niños no tienen ningún derecho a opinar es una barbaridad inaceptable. Yo creo en un término medio, que es que los niños tienen derecho a opinar y a que se escuche su opinión, pero luego el padre decidirá porque la opinión del niño no debe ser vinculante.

El Código que la Comisión que usted preside ha aprobado señala que los niños solamente tienen derecho a opinar en el ámbito de su casa y de la escuela. ¿Eso no limita seriamente el derecho a opinar de los niños?

Es absurdo que se limite el derecho de opinión de los niños al seno del hogar y al centro educativo. Eso quiere decir que si viene un niño de 10 años al Congreso y me dice ‘qué feo está el Congreso’, yo deberé reprimirlo diciéndole que no tiene derecho a opinar porque no está en su casa ni en la escuela. Eso es un absurdo. Creo que esa es una norma absurda que ha sido aprobada por la comisión, pero repito que eso ha sido producto del debate, del consenso y de la votación.

También se ha cuestionado que se haya eliminado el término ‘niña’ de este Código porque eso estaría vulnerando los derechos de las niñas.

Acepto discrepancias, pero a mí esa posición me parece absolutamente equivocada, viene de quienes tienen una agenda política y nos venden de contrabando alguna terminología. Cuando yo digo ‘los niños’ estoy hablando de ‘los niños y de las niñas’. Eso es castellano desde la época de Cervantes, que tiene unas reglas determinadas y muy claras, de manera tal que cuando se quiere hablar a nivel de género de varones y de mujeres se utiliza solamente una terminología. Ahora se pretende hablar de niños y niñas con la muy agradable y vendible explicación de que es una manera de visibilizar el derecho de las mujeres pobres. Pero ellas están consideradas desde siempre. Aquí hablamos castellano y cuando se dice los derechos de los niños, está absolutamente incorporada la mujer dentro de esos derechos.  


Marisol Pérez Tello

Hay preocupación por el dictamen de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso sobre un nuevo Código del Niño y Adolescente por los retrocesos en materia de derechos de la infancia. ¿Cuál es su opinión de la propuesta de este nuevo Código?

El Código actual tiene una serie de limitaciones que había que ir corrigiendo, pero en la práctica es bastante más aceptable que la propuesta para un nuevo Código elaborada por la Comisión de Justicia y Derechos Humanos. Después de 15 años de luchas por reivindicar la necesidad de empoderar a las mujeres con el término niñas, la propuesta de este nuevo Código no incorpora, por ejemplo, la frase ‘niños, niñas y adolescentes’. Este error en la concepción de perspectiva de género, como un tema ideológico, es lo que ha hecho que se saque del Código toda referencia o especificidad de las niñas

¿Qué considera como lo más preocupante en esta propuesta de nuevo Código del Niño y Adolescente?

Lo más complicado para mí no es el texto final, que no me gusta, sino el concepto que está detrás de ese texto final. Es un concepto que no reconoce la necesidad en un país como el nuestro, cargado de una posición dominante más bien del lado de los hombres, de permitir el normal desarrollo de nuestras niñas. Las mujeres tenemos una doble discriminación, porque somos mujeres y por la discriminación que existe en nuestro país por raza, religión, idioma, nivel profesional o nivel económico. Entender esto es tener una perspectiva de género. Es importante en un país como el nuestro, cargado de discriminación, empoderar a la mujer, y en ese sentido, el proyecto inicial para reformar el vigente Código del Niña, Niña y Adolescente lo hacía, pero el dictamen final no lo hace. Este dictamen es, desde mi perspectiva, un retroceso, tanto respecto al proyecto original para un nuevo Código como al Código vigente.

¿Cómo ve la limitación al derecho de los niños a opinar que con esta propuesta solamente podría ejercerse bajo la tutela de sus padres y exclusivamente en el hogar y la escuela?

En determinadas circunstancias los niños deben y tienen que tomar decisiones. Su opinión debe ser escuchada, y eso no significa que los padres perdamos nuestro rol tutor de guía u orientador, significa crear conciencia en los niños de que su libre albedrío genera responsabilidad; eso es prepararlos para la vida.

Este dictamen del Código del Niño y del Adolescente deberá ser debatido en el pleno del Congreso para su aprobación o rechazo. ¿Cuál es su posición frente a este debate?

Hay que revisar esta propuesta de nuevo Código, no creo que este proyecto deba aprobarse en el Congreso tal como está. Creo que, en todo caso, hay que retomar el proyecto previo que era un proyecto serio, consensuado, debatido, y descartar las posiciones ideológicas que básicamente tienen que ver con género y con la posibilidad del niño de decidir su futuro o de intervenir en la toma de decisiones. Este dictamen de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos no es satisfactorio y hay que corregirlo. Hay que escucharnos y hay que explicarles a las posiciones ideológicas, que son legítimas, que esto se trata de los niños y niñas del Perú, y no de los votos de los futuros electores y electoras del Perú. Si entendemos eso vamos a encontrar soluciones para todos y para todas.

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