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ENTREVISTA
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Gonzalo Portocarrero, sociólogo, profesor principal de la Universidad Católica y miembro del Grupo Impulsor Inversión en la Infancia

“La única manera de salir de la corrupción es precisamente con una mejor educación que sienta que comprometa al niño”

Gonzalo Portocarrero, sociólogo, profesor principal de la Universidad Católica y miembro del Grupo Impulsor Inversión en la Infancia, resalta la importancia que tiene la educación como factor clave para cambiar la situación de corrupción y violencia que atraviesa el país. 

El país está viviendo una etapa complicada de violencia y corrupción…

Una lectura de esta situación es que por fin se está visibilizando lo que siempre ha existido, pero nadie ha notado o nadie ha querido notar que es justamente el tema de la corrupción y de la violencia. La corrupción ha aumentado significativamente pero no en la proporción que a veces aparece en los periódicos. No es que la corrupción haya crecido exponencialmente. 

¿Por qué hemos llegado a esta complicada situación?

Creo que tenemos una suerte de pecado original, que es que no somos una sociedad democrática. Somos una sociedad todavía muy marcada por el hecho colonial. Una sociedad donde no todas las personas tienen los mismos derechos, ni la capacidad de reivindicarlos, sino que depende de sus conexiones, de su pinta, de la cantidad de dinero. 

Aún no hemos podido superar la discriminación social…

Somos una sociedad muy jerarquizada. Pero ya no como era antes simplemente por la cuestión racial o económica, ahora también pesan los vínculos políticos, los vínculos que pueden formarse en el mundo popular, que se organiza y puede tener una presencia a veces decisiva en el desarrollo de situaciones.

¿Cómo podríamos salir de esta realidad?

Está faltando que los peruanos nos sintamos ciudadanos, entendiendo la ciudadanía como una actitud de respeto a la ley, que implica tanto el cumplimiento de deberes, como la reivindicación de derechos. Por lo general, solemos reivindicar derechos, pero muy poco cumplir con los deberes.

En ese aspecto el papel de la educación es fundamental ¿Cuál es el rol de la educación como factor para mejorar el país?

Creo que el rol de la educación es decisivo. La única manera de salir de la corrupción es precisamente con una mejor educación que sienta que comprometa al niño a que si no hace lo que le toca, no podrá quejarse. La actitud usual en el país es la queja, pero no de la acción, del compromiso, de tratar de hacer las cosas bien. Quejarse es fácil, pero creo que esa queja es legítima cuando está respaldada por un cumplimiento del deber.

Desde el tema educativo ¿Cuáles son los aspectos que deberían mejorarse?

Creo que a la mayoría de maestros les falta un mayor compromiso, una mayor vocación de servicios. Están demasiado fijados en el tema económico. Con razón, por supuesto, porque ganan mucho menos de lo que deberían, pero ese no pude ser el eje, el alfa y el omega de la actividad magisterial. Los maestros deberían cambiar de actitud. Creo que por ahora están divididos.

¿Qué otros aspectos se deberían mejorar?

Algo muy importante ha sido que a cada maestro se le remunere según su esfuerzo. También hay que insistir en perfeccionar los indicadores de éxito, para que un maestro se vea impulsado en su carrera magisterial por su mejor rendimiento, así va a haber más justicia y más entusiasmo. Si un maestro que cumple tiene al lado a uno que no se esfuerza y los dos ganan lo mismo, eso descorazona y desmoraliza al maestro entusiasta y cumplidor.

La situación de la infancia en el país es muy complicada. A pesar del crecimiento económico de los últimos años, aún hay cerca de un millón de niños con anemia ¿Cuál sería su lectura sobre este tema?

La lucha por la salud de la infancia es muy importante pese a que el gobierno se comprometió con la campaña de lucha contra la anemia, este compromiso no ha tenido la fuerza que uno quisiera, y eso se ve en la cantidad de niños que sufren anemia y que los predispone a enfermedades mortales.

¿Cree que el presidente Martín Vizcarra aborde los problemas de la infancia en el próximo discurso por 28 de julio?

Esto debería estar en el discurso como un punto especial. Sin embargo, pasa que los niños no votan, entonces sus necesidades son importantes en la medida que puedan influir sobre sus padres y sus padres se den cuenta de que sus problemas de salud van a mejorar con tal o cual medida o tal o cual gobierno.

En menos de tres meses tendremos elecciones regionales y locales ¿Qué podemos esperar de las nuevas autoridades en temas de infancia?

Deberán volver más decisiva la acción de los gobiernos regionales en el tema educativo, sobre todo en la educación preescolar y a la que corresponde a los primeros años de escolaridad para que no se comiencen a producir estas desigualdades dramáticas que hacen que muchos no tengan oportunidad, simplemente porque la enseñanza es mala y los profesores no asisten porque a veces no tienen respeto por sus alumnos. Hay que hacer una planificación que lleve a una distribución de recursos que implique realmente una mejora.

¿Cuál es su opinión sobre el rol de Inversión en la Infancia y de las organizaciones de la sociedad civil a favor de los niños y niñas del país?

El rol de Inversión en la Infancia está muy bien porque ha logrado crear un estado de consciencia en el que ahora cualquier candidato político tiene que referirse al tema de la infancia. Antes no ocurría eso. Ahora es algo “de cajón”.  Haber puesto a la infancia y sus problemas en la agenda, en la vitrina del debate público, es un logro muy importante.


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