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ENTREVISTA
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Walter Alarcón, sociólogo

“La mejor política para los niños es empleo de calidad para los padres”

"Me parece que estamos dejando de lado el insertar a la infancia dentro del cúmulo de relaciones sociales conflictivas existentes en el país, y hablamos de la infancia como una generalidad, como una abstracción", afirmó Walter Alarcón.
Entrevista: Carlos Noriega

Sociólogo, experto en trabajo infantil y otros temas vinculados a la infancia, Walter Alarcón, coautor del libro “Balance del proceso de erradicación del trabajo infantil en el Perú 1995-2011”, analiza la problemática del trabajo de los niños y niñas en el Perú y la respuesta del Estado, las políticas públicas dirigidas a la infancia, los programas sociales, y hace un balance de lo hecho en los 25 años de vigencia de la Convención sobre los Derechos del Niño. 

Recientemente se conmemoraron los 25 años de la Convención sobre los Derechos del Niño. ¿Cuál es el balance de estos 25 años? ¿Para qué ha servido esta Convención?

Definitivamente ha servido para bien, porque la Convención marca un nuevo enfoque, un nuevo paradigma de la infancia. Hasta antes de la Convención sobre los Derechos del Niño dada en 1989, había solo principios generales, pero ahora la Convención no solo señala un conjunto de derechos para los niños, sino también la obligatoriedad de los Estados de cumplir estos derechos…

¿Y los Estados están cumpliendo con estos derechos de la infancia señalados en la Convención?

 Desde un plano del discurso, legal, la Convención es muy importante, pero el problema es cuando esto se debe concretar en el ejercicio efectico de estos derechos.

¿En el caso del Perú, cómo estamos en el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño?

La infancia está inserta en las relaciones sociales existentes en el país, está cruzada por las separaciones sociales, divisiones económicas, las diferencias étnicas. Cuando hacemos un balance de la situación de la infancia, no es lo mismo hablar de un niño asháninka que hablar de un niño de la costa. Tendemos a generalizar y decir la infancia está así. La infancia está fracturada en el país, creo que está idea a veces se nos escapa del análisis y hablamos en general de los niños del Perú.

Aunque incluso en los promedios nacionales todavía persisten serios problemas en la infancia, como por ejemplo el alta nivel de anemia infantil, estos promedios ocultan la realidad de muchas zonas del país. En las zonas rurales, por ejemplo, la desnutrición infantil es tres veces mayor que la urbana, y hay zonas rurales donde el 80 por ciento de los niños menores de cinco años están desnutridos. ¿Cuánto ha avanzado el Perú en el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño tomando en cuenta estas brechas?

Me parece que estamos dejando de lado el insertar a la infancia dentro del cúmulo de relaciones sociales conflictivas existentes en el país, y hablamos de la infancia como una generalidad, como una abstracción. ¿Cuánto ha avanzado el Perú en el cumplimiento de la Convención? Veamos algunas cuestiones básicas, como el problema de los niños en conflictos armados o afectados por la violencia. Sendero Luminoso ha captado niños y siguen en esta situación; ¿cuánto han cambiado aquellos jóvenes que están en instituciones de detención tipo Maranga? Preguntémonos también cuánto se ha modificado el asunto del trabajo infantil. Si comenzamos a desagregar estos temas, vamos a ver que el panorama es heterogéneo.

En el estudio de la evolución del trabajo infantil del que usted fue coautor, se dice que en el año 2011 había cerca de 2 millones de niños, niñas y adolescentes trabajaban en el país. ¿Hay políticas públicas frente al trabajo infantil? 

No toquemos el caso de los adolescentes, que legalmente pueden trabajar, hablemos de los niños de 6 a 13 años. En las zonas rurales, la mayor cantidad de niños de esa edad, el 75 por ciento, trabaja; la mayor cantidad de estos niños trabajadores rurales trabajan en actividades en la chacra familiar o pastoreando ganado de su familia. La pregunta es: ¿se trata de erradicar esas formas de trabajo? El trabajo infantil mayoritariamente está en zonas rurales y en este tipo de actividades tradicionales. Todos sabemos la precariedad de la instalación de servicios de agua potable en las casas, si tuvieran servicio de agua potable en las casas los niños no tendrían que ir a traer agua de los manantiales o de los ríos, si tuvieran gas no tendrían que ir a cargar leña. Si los niños están trabajando es porque los padres tienen pocos ingresos, si los padres tienen pocos ingresos es porque no pueden acceder al crédito bancario, utilizan tecnologías atrasada, sus tierras son pobres. Lo que se necesita son políticas de desarrollo, el trabajo infantil es una expresión de la falta de desarrollo. No ganamos mucho con programas especializados para retirar a los niños del trabajo cuando las condiciones que provocan el trabajo están presentes. El trabajo en zonas andinas no tiene la misma connotación que en zonas urbanas, por eso es importante que el Estado defina, dado que la mayor cantidad de niños que trabajan están en zonas rurales, si la política, si el objetivo, es que estos niños que trabajan en la chacra y pastorean animales no trabajen; esto no ha quedado claro hasta ahora.

¿El objetivo debería ser que estos niños no trabajen?

Creo que no. El objetivo debe ser que mejore la calidad de vida del niño; no veo que retirándolo de pastar animales o sacándolo de la chacra se mejora la calidad de vida del niño. Para que eso suceda tiene que haber agua potable dentro de la casa, baño dentro de la casa, una buena escuela; estamos hablando de acceso a servicios fundamentales, de salud, educación.

¿Qué se está haciendo en el tema del trabajo infantil urbano? Hay problemas de explotación, de trabajo de alto riesgo. ¿Hay algún nivel de aceptación social frente a algunas formas de trabajo infantil, como el trabajo infantil doméstico, por ejemplo?

Si. Y esa aceptación social es uno de los problemas más importantes. Hay una tolerancia,
Walter Alarcón señaló que la infancia está fracturada en el país. "Creo que está idea a veces se nos escapa del análisis y hablamos en general de los niños del Perú".
naturalización del trabajo infantil en zonas urbanas, desde toda la vida nos hemos acostumbrado a que haya niños ambulantes y no lo cuestionamos, o a que haya chicas de 13 ó 14 años trabajando en casas como empleadas domésticas. Los avances en el sentido de retirar a los niños de zonas urbanas del trabajo son escasos, las cifras oficiales con las que se cuentan indican esto. Para disminuir el trabajo infantil urbano y que los niños vivan en mejores condiciones hay que enfrentar los problemas de base que provocan este trabajo infantil. Esto puede ser complicado, pero es la única manera. Los países donde ya no hay trabajo infantil son aquellos donde ha habido un crecimiento económico sostenible y cierta equidad en la distribución de los ingresos, este es el fondo del tema. Si esto no sucede, vamos a seguir en problemas.

El Perú está entre los países de América Latina con mayor cantidad de niños que trabajan…

Así es. El trabajo infantil en el Perú es el doble del promedio regional. El promedio en América Latina es 13 por ciento, en el Perú es 26 por ciento.

¿Qué tanto han mejorado las políticas públicas del Estado dirigidas a la infancia en estos últimos 25 años de vigencia de la Convención sobre los Derechos del Niño?

El Estado es débil, las instituciones del Estado son débiles. Cuando nos preguntamos por qué el Estado no impulsa políticas mucho más consistentes a favor de la infancia, eso tiene que ver también con las debilidades de las organizaciones de la sociedad civil. Si nosotros tuviéramos mucha más cohesión, mucha más fuerza, tendríamos probablemente más impacto en las políticas públicas, pero no la tenemos. Esto pasa en los distintos aspectos relacionados con la infancia. Falta una demanda ciudadana más consistente. Los organismos vinculados a la infancia son débiles, hacen esfuerzos meritorios, pero les falta mayor posibilidad de llegar a los espacios decisorios del poder, que es donde tenemos que llegar. Por eso, es muy importante el trabajo que hace una organización como Inversión en la Infancia para llegar a esos espacios donde se toman las decisiones.

¿En los últimos años hay una mayor presencia de los temas vinculados a la infancia en las políticas públicas?

En comparación con los últimos 20 años se ha avanzado algo, pero es insuficiente.

¿Y qué tanto ha mejorado la situación de la infancia?

Ha habido avances indudables, sin embargo éstos han sido insuficientes. Eso se expresa en los indicadores que tenemos sobre la infancia. La mortalidad infantil, por ejemplo, es 16 por cada mil nacidos vivos, cifra mayor al promedio de América Latina. La desnutrición en niños menores de 5 años es 17,5 por ciento como promedio nacional, pero la desnutrición infantil rural es tres veces mayor que la urbana. En el tema de la anemia infantil hemos retrocedido. Uno de cada dos niños menores de 3 años padece de anemia.

¿Cómo ve los programas sociales del gobierno?

La reducción de la pobreza se ha desacelerado, y esto afecta directamente a los niños. En los sectores rurales no se ha avanzado significativamente en reducir la pobreza y la extrema pobreza. Un niño que vive en condiciones de pobreza es un niño con problemas de salud, educación, entre otros. Ese entorno es el que se tiene que ir mejorando, no solo a través de programas asistenciales, sino también con programas para desarrollar sus capacidades para mejorar su inserción en el aparato productivo, porque en algún momento se le va a acabar el dinero al Estado para los programas asistenciales. No quiero decir que los diversos programas sociales que tenemos no son importantes, son fundamentales seguramente, pero eso no basta, tenemos que desarrollar capacidades para una mejor inserción productiva de las personas.

¿Eso se está haciendo, o los programas sociales son básicamente asistencialistas?

Mi percepción es que son básicamente de asistencia. El programa Juntos, que es muy importante, y existen programas similares en casi todos los países de América Latina, es básicamente de asistencia: te doy 200 soles cada dos meses y te comprometes a determinadas tareas en temas como salud, educación.

¿Estos programas de asistencia no van acompañados de otros programas que busquen desarrollo productivo, inserción de estos sectores rurales en los mercados para que mejoren sus ingresos en forma sostenible y ya no necesiten de estos programas sociales?

Ese componente de desarrollo está faltando, definitivamente. Si se comienza a listar los programas sociales del Estado, no se está trabajando por la mejora del empleo. La capacidad de las familias para tener ingresos debe ser a través del empleo. Esto no ha mejorado porque aproximadamente el  75 por ciento de la Población Económicamente Activa es informal. Estos problemas que son sustantivos no logran aún solución y esto se refleja en la infancia. Los niños tienen que ser analizados en el marco de las relaciones de la sociedad.

¿Estas políticas de inclusión social del gobierno no están yendo a los problemas de fondo, estructurales, de la exclusión, de las brechas, de la desigualdad?

Definitivamente no están yendo a esos problemas de fondo. Si se mira el criticado índice GIN, que se usa para medir la desigualdad de ingresos, ésta ha disminuido, según las cifras oficiales, pero muy levemente.

¿De acuerdo al ritmo de crecimiento económico, la desigualdad debió haber disminuido más?

Se esperaba que la desigualdad hubiera disminuido más. Las utilidades se han ido brutalmente para arriba y los salarios y sueldos siguen igual. La brecha entre utilidades y los salarios se ha incrementado…

¿El incremento de esa brecha es un indicador del aumento de las brechas de desigualdad?

Claro. Hay varias maneras de medir las cosas. El índice GIN es una de las maneras de medir la desigualdad, pero las encuestas de hogares no captan los sectores más ricos. Otra manera de mirar la desigualdad es por los ingresos funcionales, y allí uno ve que las utilidades se disparan frente al  crecimiento de sueldos y salarios. Ha habido más crecimiento económico, pero no ha sido acompañado de un declive sustantivo de la desigualdad, y tenemos que la caída de la pobreza se ha desacelerado. Este es el entorno en el cual viven los niños ahora. Esto afecta más a los niños pobres, rurales, quechua hablantes o en general a los que no hablan castellano.

¿Qué políticas públicas hay para estos niños?

Están los programas de asistencia, eso es todo lo que tenemos. Esos programas ayudan, pero si uno mira el programa Juntos y las mejoras que ha habido en la asistencia escolar, en temas de salud, sucede que esto, aunque funcione, no es lo que como país necesitamos. Lo que se necesita son empleos de calidad. Seguramente para ciertos sectores en ciertos momentos están bien los programas de emergencias, eso es indudable, pero por ahí no está la salida; la salida va por la creación de empleo de calidad, y en ese punto sufrimos problemas. La mejor política para los niños es empleo de calidad para los padres. En esto hay carencias. Para llegar al bienestar, el empleo es la clave. Sin un empleo adecuado las personas van a tener menos ingresos y esto va a revertir en la calidad de vida de sus familias.

¿Una verdadera política de inclusión social pasa por mejorar la calidad del empleo?

Definitivamente.

La inclusión social es la principal bandera del gobierno. ¿Cuánto se ha avanzado en términos de inclusión social en este gobierno?

Hay que cerrar las brechas de tecnologías en el aparato productivo, las brechas regionales, porque hay departamentos que están bastante bien y otros que están bastante mal, esas son las brechas que hay que cerrar, y sobre eso no se ha avanzado lo suficiente. ¿Cómo se puede seguir con chaquitaclla en zonas de la sierra? ¿Cuáles son los niveles de productividad que derivan del uso de tecnologías ancestrales, milenarias? El tema de la desigualdad tecnológica debe de
"Lo que se necesita son políticas de desarrollo, el trabajo infantil es una expresión de la falta de desarrollo", indicó Alarcón .
abordarse, lo que no se ha hecho. Se debe colocar a la sierra, al sector agrícola, como el centro del desarrollo. Es ahí donde están los sectores más pobres, más carenciados, pero no se está haciendo eso. El modelo está basado en la exportación de materias primas. No se ataca las desigualdades que hay. Las desigualdades entre las zonas urbanas y rurales persisten. Más allá de las intenciones, los resultados indican que los problemas en la infancia persisten.

¿Los 25 años de la Convención sobre los Derechos del Niño es una fecha para celebrar o una fecha de autocritica?

Debería ser el momento para un balance serio, que dé luces y sombras. Porque no es que todo ha estado mal, de ninguna manera, pero tampoco es cierto que todo esté bien. Debe haber un balance sosegado, analítico, que saque a la luz cuales son los retos pendientes que tenemos para que mejore la calidad de vida de la infancia.

¿Y cuáles son los retos pendientes para mejorar la calidad de vida de la infancia?

Estoy convencido que la situación de la infancia deriva de la situación de la familia. Si nosotros mejoramos la calidad de vida de la familia, esto va a redundar en mejorar la situación de la infancia.



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