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ENTREVISTA
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Álvaro Henzler y Adriana Carrasco, de Jóvenes por la Educación

El compromiso social y la primera infancia

Entrevista: Carlos Noriega

Para Álvaro Henzler y Adriana Carrasco, de Jóvenes por la Educación, la primera infancia debe ser una prioridad.

Jóvenes por la Educación es un movimiento integrado por 30 organizaciones de jóvenes, que se han unido para articular propuestas y acciones a favor de la educación. Enseña Perú y Gobierno Coherente son dos de las organizaciones que forman Jóvenes por la Educación. Álvaro Henzler, economista, es el presidente ejecutivo de Enseña Perú. Adriana Carrasco, educadora, forma parte de Gobierno Coherente. Estas dos organizaciones, junto con Voluntades, forman parte del Comité Ejecutivo de Jóvenes por la Educación. En la siguiente entrevista, Álvaro Henzler y Adriana Carrasco hablan del compromiso social de los jóvenes, de su visión sobre la educación en el Perú y de su relación con la primera infancia.


¿Qué rol pueden desempeñar los jóvenes en el trabajo a favor de la primera infancia?

Adriana Carrasco (AC): Nosotros creemos que se debe priorizar el trabajo por la primera infancia, que es un tema clarísimo de inversión social. La primera infancia es la ventana de oportunidades en la que se generan las competencias que tienen que aprovecharse. Si queremos invertir en programas de educación, tenemos que mirar sí o sí a la primera infancia. Los jóvenes debemos contribuir a poner el tema de la primera infancia en la agenda del país. Jóvenes por la Educación puede ayudar a poner este tema en la agenda dándole prioridad a las organizaciones que vienen trabajando con la primera infancia y recogiendo las experiencias exitosas que se vienen dando. Debemos ser más analíticos al momento de escoger a nuestros futuros representantes y preguntarles qué es lo que ellos están proponiendo para el desarrollo de la primera infancia a nivel distrital, regional y nacional. Tenemos que ser fiscalizadores.

Álvaro Henzler (AH): La inversión en la primera infancia es la que tiene los mayores retornos de la inversión social, pero tiene los menores retornos políticos, porque los resultados se verán en doce años. Nuestra responsabilidad, como jóvenes, es empujar para que el político se comprometa con esa inversión a largo plazo. Los jóvenes somos muy conscientes que la primera infancia es una etapa fundamental.

¿Por qué los grupos que forman Jóvenes por la Educación han puesto la educación en el centro de su interés?

AC: Nuestra motivación central es la idea de cambio. Estamos cansados del estado habitual y normal de las cosas. Somos una generación que ha aprendido a indignarse por lo que sucede en el país y la educación es una herramienta perfecta para cambiar.

AH: Creo que hay un cambio de paradigma en la nueva generación peruana. Por 30 años hemos vivido un gran bache político, social y económico en el país, con lo cual las generaciones de jóvenes tenían que sobrevivir; hoy el Perú es un país emergente y el mejor talento de los jóvenes se está vinculando al tema educativo. Es así que nace Jóvenes por la Educación. En un país con cierto nivel de crecimiento económico y estabilidad política, el siguiente paso indispensable es pensar en la educación. Los jóvenes nos hemos dado cuenta que la única manera de que el Perú sea un país del primer mundo es por medio de la educación, y vemos que ha habido un olvido político, empresarial, sindical en este tema, y creemos que, como generación, nos toca asumirlo profundamente.

¿El movimiento Jóvenes por la Educación busca cubrir el vació de las políticas públicas en educación?

AH: Más que tapar espacios es un proceso para que los jóvenes nos entrenemos para que cuando nos toque asumir el liderazgo, que va a ser muy pronto, el Perú no tenga solamente uno o dos líderes de opinión en educación, sino una masa crítica de 500 líderes en todo el país trabajando a favor de la educación.

AC: Yo creo que sí estamos cubriendo ciertos espacios. Hablar de maestros preparados que vayan a una escuela pública es cubrir un espacio. Nos estamos formando en articular propuestas. La idea de articulación es algo que diferencia a nuestra generación de las generaciones pasadas. Estamos convencidos que mientras más sumemos el impacto será mayor. Es una especie de pacto social, educativo, desde el cual creemos que se pueden crear las condiciones de políticas públicas que impacten de manera más concreta a favor de la educación. No estamos inventando la pólvora, estamos viendo lo que ya está sucediendo en el campo y buscando sistematizar esas experiencias para tener algo concreto que se pueda convertir en una política pública.

¿El Estado está haciendo mucho menos de lo que debería y podría hacer por la educación?

AC: Creo que hay buenas intenciones por parte del Estado. Tener un Proyecto Educativo Nacional que prioriza la educación en la primera infancia es un gran avance, pero falta decisión política y buenas políticas públicas que sean efectivas, eficientes y viables. Por otro lado, la estructura del Ministerio de Educación es un problema; hay secretarías dentro del ministerio que tienen buenas intenciones pero les falta recursos y gente. Pero el desarrollo integral del niño, en el que además de la educación es importante la salud, la nutrición, lo afectivo, es una prioridad que no solamente debe darse a nivel del Estado. La sociedad civil también se tiene que ocupar de este tema. En ese sentido, es muy claro el Pacto Ciudadano por la Primera Infancia que promueve el Grupo Impulsor de Inversión en la Primera Infancia.

AH: El sistema educativo peruano es sumamente complejo y por ende no se dan soluciones mágicas de un día para el otro. Yo creo que en el gobierno anterior y en el actual gobierno se han comenzado a dar lo que yo llamo halos de esperanza…

Pero la educación sigue relegada.

AH: Salir de la hiperinflación, del terrorismo, nos demoró 18 años. Creo que en la educación nos hemos puesto las pilas desde que el 2002 se puso en estado de emergencia. Eso nos da un derrotero hasta el 2020. Es cierto, el vaso sigue mucho más vacío que lleno, pero se está avanzando. Creo que ahora todos somos conscientes de que es necesario mejorar la educación, pero en la práctica falta pasar a las acciones concretas y a decisiones políticamente más complicadas y empresarialmente más costosas. Todos debemos tener la oportunidad de una educación de excelencia y es cierto que estamos lejos de ser una sociedad en la que todos tenemos una educación de calidad. La inversión en educación tiene que estar enfocada en la infancia. Jóvenes por la Educación se enfoca en como atraer a los mejores maestros y los mejores liderazgos y enfocarlos en los niños.

¿Qué responsabilidad social están asumiendo los jóvenes?

AC: Creo que los jóvenes de ahora estamos siendo más responsables con nuestra comunidad y con los problemas sociales. Una muestra de ello es la existencia de organizaciones juveniles que son sostenibles en el tiempo. Ese es un indicador que la responsabilidad social se va convirtiendo en una forma de vida que articula a los jóvenes. Hay un interés social de los jóvenes, pero hay una falta de espacios para que los jóvenes intervengan. La mayoría de nosotros hemos creado nuestras propias organizaciones.

AH: Los jóvenes tenemos una responsabilidad individual, peor hacia lo colectivo. La educación no necesita salvadores ni líderes, sino colectivos muy potentes que hagan los cambios que se tienen que hacer. Jóvenes por la Educación quiere canalizar la gran energía y compromiso de los jóvenes, focalizado en el tema educativo. En Enseña Perú estamos llevando a los egresados más talentosos de las diversas carreras a las escuelas públicas de las zonas más vulnerables para que sean profesores por dos años. En esto nos acompaña el Banco Interamericano de Desarrollo…

¿Y qué resultados han obtenido?

AH: Una evaluación hecha al primer semestre da como resultado de que cuando se pone a un profesor de excelencia en un contexto muy vulnerable de pobreza y de violencia, sí es posible subir significativamente el rendimiento académico. Con esta experiencia hemos subido en seis meses de 25% el nivel del aprendizaje previsto en matemáticas, lenguaje e inglés, a 68%. Otro aspecto muy importante es el de los valores, si el estudiante está motivado o no, si cree en sí mismo o no. En un primer diagnóstico que hemos hecho, un tercio de los estudiantes tiene una autoestima muy baja. A fin de año vamos a ver cómo un profesor líder, que sea referente, puede ayudar a elevar la actitud de los estudiantes.



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