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ENTREVISTA
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Norbert Schady, asesor económico principal del BID

"La primera infancia es extremadamente importante en la agenda del desarrollo"

"Hemos visto países que invierten bastante, pero lo hacen de una manera muy ineficaz y en servicios que no benefician mayormente a los niños", señáló Norbert Schady.
Entrevista: Carlos Noriega

Hace unos días, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó en Lima el informe “Los primeros años: El bienestar infantil y el papel de las políticas públicas”, un estudio para América Latina y el Caribe. Norbert Schady, asesor económico principal del Sector Social del BID y uno de los autores de este estudio, analiza en esta entrevista los resultados de esta investigación y cómo está en el Perú la inversión en la primera infancia.


Anualmente el BID publica el estudio “Desarrollo en las Américas”. ¿Por qué este año decidieron dedicar este estudio al tema de la primera infancia, con la publicación “Los primeros años: El bienestar infantil y el papel de las políticas públicas”?

Porque la primera infancia es un tema extremadamente importante en la agenda del desarrollo de un país. Se debe construir bien los fundamentos de la sociedad del futuro, y los fundamentos de la sociedad del futuro son los niños de ahora que se volverán adultos en el futuro. Y sabemos por mucha evidencia acumulada de diferentes campos, tanto de la neurología como del desarrollo infantil y la economía, que lo que sucede en los primeros años de vida es absolutamente critico en determinar las trayectorias de los niños, tanto cuando ingresan al sistema educativo como cuando eventualmente se gradúan de éste y pasan al mercado de trabajo, pasan a ser miembros adultos de una sociedad. Sabemos que la primera infancia es un tema extremadamente importante.

¿Cómo están los países de América Latina en la inversión que hacen en la primera infancia?

Muchos gobiernos en la región han estado haciendo esfuerzos para mejorar los diferentes servicios que se proveen a los niños. Sobre eso quiero resaltar tres temas. Primero, los niños pobres, a pesar de haber progresado mucho en los temas de nutrición en la mayoría de países de la región, incluido el Perú, siguen teniendo rezagos muy severos en todo lo que se refiere al desarrollo cognitivo y de lenguaje de los niños. El segundo punto, aún cuando la inversión en general en la primera infancia ha aumentado en el tempo, en los países de América Latina y el Caribe sigue siendo muy baja en relación a lo que se ve en otros países. Y me refiero a la inversión no en términos absolutos, porque obviamente un país como Dinamarca va a invertir más dinero en los niños que un país como Perú porque tiene más recursos, sino que me refiero a la inversión en función del Producto Bruto Interno (PBI). En esto todavía estamos muy rezagados en América Latina, y esto también incluye al Perú. Los países desarrollados invierten, en promedio, cuatro veces más de su PBI en la primera infancia que los países de América Latina y el Caribe. El tercer punto importante del diagnóstico que hacemos es que las responsabilidades institucionales todavía no están claras, no está claro qué es lo que le compete a los gobiernos locales, regionales o al gobierno nacional, y tampoco está claro qué le compete a cada ministerio, como Salud, Educación, Desarrollo e Inclusión Social, a los actores que están dentro del sector público, al sector no gubernamental, al sector privado. Eso no está bien definido y, consecuentemente, en algunos casos se superponen las acciones, en otros casos nadie está dando la asistencia, la atención que se debería dar. Entonces, en términos de diagnóstico creo que hay buenas luces, pero también hay muchas cosas que mejorar.

Usted dice que en la región, en general, la inversión en la primera infancia, que es en promedio de 0,4 por ciento del PBI contra el 1,7 por ciento de los países desarrollados, es muy baja. ¿Con este nivel de inversión es poco lo que se puede esperar? ¿Cuál es un nivel de inversión respecto al PBI destinado a la primera infancia que el BID considera mínimamente razonable?

No tenemos una cifra, porque se puede hacer mucha inversión muy mala y se puede hacer poca inversión muy buena. Y, verdaderamente, es así. Hemos visto países que invierten bastante, pero lo hacen de una manera muy ineficaz y en servicios que no benefician mayormente a los niños, mientras otros países invierten relativamente menos pero lo hacen eficazmente. Pero, claramente, un nivel de 0,4 por ciento del PBI como inversión en la primera infancia no es suficiente. Creo que un nivel de alrededor del 1 por ciento del PBI es algo razonable. Eso es algo a lo que hay que aspirar en el mediano plazo, porque de nada sirve aumentar las inversiones a base de chequeras sin pensar verdaderamente sobre los temas profundos de la calidad de esa inversión y de cómo se dan los servicios.

¿Y cómo está la calidad de la inversión en la primera infancia en los países de la región?

El mayor reto en calidad se encuentra en los servicios que tienen que ver con el cuidado en los centros de cuidado infantiles. En muchos países de la región, se ha expandido dramáticamente la cobertura de estos servicios para niños entre 2 y 4 años, en algunos casos 10, 20, 30 puntos porcentuales en una década. De tal manera que muchos niños que antes hubieran estado en la casa siendo cuidados por sus padres, ahora pasan la mayoría del día en estos centros de cuidado infantiles. Y ahí es precisamente donde vemos los niveles menores de calidad de la inversión, vemos niveles muy bajos de calidad en particular en lo que se refiere a las interacciones que tienen los niños con las maestras o cuidadoras de estos centros. Sabemos que si no se mejora la calidad de la atención que reciben estos niños por parte de las maestras o cuidadoras, es muy poco probable que estos servicios tengan un impacto positivo sobre el desarrollo de los niños, incluso, si esa atención es de mala calidad, el efecto es negativo en los niños.

¿Cuáles son los países de la región que están invirtiendo más y mejor en la primera infancia? ¿Cómo está el Perú en ese sentido? 

No tenemos un ranking de los países que pudiera decir estos son los lo hacen mejor o peor. El estudio señala que el Perú invierte en la primera infancia menos que el promedio de inversión en la región. Pero esa inversión está aumentando. Ha habido una expansión importante. En el caso del Perú, es importante destacar, porque siempre hay que decir lo positivo igual que aquello que todavía es un reto, la labor que ha hecho el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) en particular en el servicio de acompañamiento a familias (programa de Cuna Más de visitas domiciliarias en zonas rurales para acompañar a la familias en el cuidado y desarrollo de sus hijos). En las zonas rurales dispersas es muy difícil tener un servicio de cuidado diurno porque no hay la densidad de población para atender esto. Se ha diseñado para las zonas rurales un servicio en el cual trabajadoras sociales o, en el caso del Perú, madres comunitarias capacitadas, visitan hogares y trabajan directamente con los padres en temas de estimulación temprana, de afecto y apego con los niños. Esto es una innovación importante. No sabemos todavía qué impacto está teniendo esto, porque la evaluación de impacto de este programa recién se está haciendo. Hay una serie de iniciativas en el caso peruano que son interesantes. El Perú ha tenido una deuda social muy grande, en general, y con los niños en particular, y creo que se están haciendo esfuerzos importantes para saldar esta deuda. Quiero resaltar que en el Perú hay muchos esfuerzos para atender a la primera infancia, pero queda mucho camino por recorrer.

¿Cuáles son los principales retos para el Perú en este tema? 

En el caso del Perú específicamente lo que hay que hacer es forjar un consenso, de tal manera que lo que se está haciendo ahora y lo que se pueda hacer mejor siga en camino en los siguientes años. Porque esto no es como construir una carretera o un puente, que se hace y ya, la inversión en los niños es un esfuerzo en el cual hay que tener una visión de mediano y largo plazo. Este es un reto en muchos países. 

¿Qué cree que hace falta para llegar a este consenso?

Creo que aún cuando hay un consenso de que la infancia es importante, lo que falta para establecer estos consensos es, en primer lugar, mayores y mejores datos, que muestren verdaderamente cómo están los niños en el Perú en dimensiones que van más allá de la salud y la nutrición. Hemos, por mucho tiempo, medido la nutrición y la salud de los niños, esto es, obviamente, un tema extremadamente importante, pero igualmente importante que esto es el desarrollo en otras dimensiones de los niños, como desarrollo cognitivo, desarrollo del lenguaje, desarrollo psicoemocional, y en estas otras dimensiones hemos hecho menos esfuerzos para medir los resultados. Ni siquiera tenemos clara la foto de cómo están los niños en estos aspectos. Esto no es algo exclusivo del Perú, pero se da muy claramente en el Perú. Es importante que se dé un sentimiento de indignación de que haya niños que por esas razones comiencen la escuela con importantes niveles de rezago. El consenso que hay que lograr va más allá del consenso a nivel puramente tecnocrático, aunque también debemos llegar a este consenso, es un consenso social. Igual al consenso que se viene estableciendo de que es inaceptable que una fracción de niños en un país como el Perú estén desnutridos, habría que tener el mismo consenso de que es completamente inaceptable que niños empiecen la escuela formal con un déficit alarmante en lo que se de refiere a su desarrollo cognitivo, de lenguaje. Estos niños tienen una desventaja tremenda. Enfrentar estos problemas para terminar con esa desventaja de muchos niños es algo que está claramente al alcance de los países de la región. Lo que es más complicado en este sentido para este tipo de programas no es tanto la parte puramente financiera, sino construir las capacidades humanas para poder entregar estos servicios… 

¿Este estudio del BID ha medido cómo están las capacidades de los países de la región, y del Perú en particular, para desarrollar políticas a favor de la primera infancia?

No lo ha medido directamente, esto es muy complicado de medir. Pero hemos visto que, claramente, el desarrollo de estas capacidades es un reto extremadamente importante. Se requiere, por
Norbert Schady afirmó que "el mayor reto en calidad se encuentra en los servicios que tienen que ver con el cuidado en los centros de cuidado infantiles"
ejemplo, miles de capacitadoras que puedan trabajar con los padres, y esto no se puede construir de la noche a la mañana, pero si no empezamos y no tenemos un plan de mediano plazo nunca lo vamos a construir. Este es verdaderamente un reto muy importante, y está asociado con la institucionalidad en la cual se crean y se implementan estos programas para niños pequeños.

Usted ha señalado que no están claras las responsabilidades de los distintos sectores respecto a las políticas para la primera infancia y que falta una institucionalidad que articule estas políticas. ¿La creación de una autoridad para la primera infancia que asuma esa responsabilidad, que es una propuesta del Grupo Impulsor Inversión en la Infancia, sería una solución a ese problema para mejor la inversión dirigida a los niños?

Creo que hay diferentes modelos, pero desde luego uno en el cual haya una autoridad para la primera infancia creo que es un modelo que sí puede funcionar. Creo que es extremadamente importante que, sea cual sea la manera en la que se trate de influenciar en el comportamiento de los diferentes actores, eso tiene que tener consecuencias presupuestales. Lo que quiero decir es que una autoridad para la primera infancia tiene que tener autoridad y facultades para decidir acciones y asignaciones presupuestales. 

El Perú invierte en educación el 3,8 por ciento de su PBI, uno de los niveles más bajos en la región. ¿En un tema fundamental como la educación, el Perú está a la cola en la región? 

En los últimos años se ha incrementado de manera sustancial la inversión en educación en el Perú. Gracias a Dios que ha sido así. Pero es cierto que, a pesar de ese incremento, el Perú sigue estando en la cola, o por lo menos por debajo de lo que es la inversión en educación en la región. Queda mucho por recorrer en este aspecto. La educación ayuda a igualar de una manera importante las oportunidades…

En países como el Perú sucede lo contrario, la educación perpetúa las desigualdades porque quienes tienen más recursos económicos reciben una mejor educación. 

Eso sin duda ha sucedido, porque tradicionalmente la mejor calidad de la educación ha estado en áreas dónde las familias tienen mayores recursos económicos, mayor poder de reclamar una educación de calidad, los docentes han tenido mayor interés por dar clases, por ejemplo, en Lima o Arequipa, que dar clases en zonas rurales de Huancavelica. Todo eso se ha dado, pero creo que se están haciendo grandes esfuerzos en el gobierno peruano para tratar de revertir esto. Lo que hay que hacer es asegurar que estos esfuerzos perduren los próximos 5 ó 10 años. La educación pública tiene un rol absolutamente central y fundamental para tener una educación de calidad para todos.

¿Dónde debe concentrarse la inversión en educación para mejorar su calidad?

El tema de la calidad de los maestros es absolutamente esencial. Los maestros son el recurso más importante a nivel de la escuela y el determinante más importante del aprendizaje de los niños. Más allá de la infraestructura, más allá de todos los insumos, el tema de los maestros y la inversión en mejorar su calidad es absolutamente central. Esa es la inversión más importante. En el Perú, y en la región en general, el reto mayor en educación es mejorar su calidad. Un problema es que el Estado ha hecho hincapié principalmente en la inversión en infraestructura educativa, y ha invertido menos en las otras cosas que tienen que ver con mejorar la calidad de la educación, como mejorar la calidad de los maestros, Lo que ha sucedido es que en muchos países de la región, incluyendo el Perú, la carrera docente ha sido muy desvalorizada por muchas razones, incluyendo la falta de una paga adecuada o quién se autoselecciona para ser maestro, entre otras. Lo que sabemos es que tener un mejor maestro puede influir positivamente de una manera contundente en el progreso de los niños en el sistema educativo.
¿La inversión en la infancia sigue siendo vista por los países de la región como un gasto y no como una inversión en el desarrollo?

Creo que eso está cambiando, pero tiene que cambiar más. Está cambiando en parte porque muchos economistas, incluido el Premio Nobel de Economía, James Heckman, han hecho investigaciones claras y contundentes que han mostrado que la inversión en la primera infancia no es un gasto, no es una dádiva, sino que es unas inversión absolutamente central para el desarrollo de un país y que tiene muy altas tasas de retorno. Las investigaciones han mostrado que la inversión en los niños, en la primera infancia, luego de 25 años tiene como efecto personas con mayores salarios, menores tasas de criminalidad, mejores indicadores de salud. Creo que gradualmente se está viendo un cambio para mirar los recursos destinados a la primera infancia como una inversión en el desarrollo y no como un gasto. Este es un cambio gradual, igual que cambiar los patrones de comportamientos de las familias también es difícil cambiar los patrones de comportamiento de aquellos que toman decisiones sobre presupuesto público. Pero creo que se está avanzando 

Resumiendo este estudio, ¿podemos decir que la conclusión central es que la inversión en la primera infancia es clave para el desarrollo de un país?

Absolutamente, que la inversión en la primera infancia es clave para el desarrollo de un país es una conclusión central del estudio. El segundo punto es que deberíamos estar muy preocupados porque en muchas dimensiones del bienestar en la primera infancia en muchos de los países, incluido el Perú, todavía hay muy serios déficits por revertir. Entonces, no solo es esencial, sino que es urgente y prioritario invertir más y mejor en la primera infancia. 


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