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Anemia, desnutrición, violencia, descentralización, articulación, autoridad para la primera infancia

Conclusiones del 4to. Encuentro Nacional por la Primera Infancia

Presentamos el documento con las conclusiones a las que se llegó en el 4to Encuentro Nacional por la Primera Infancia, organizado por el Grupo Impulsor Inversión en la Infancia. Estas conclusiones abordan temas como anemia y desnutrición, violencia contra los niños, descentralización de presupuestos y programas, articulación y autoridad para la primera infancia, entre otros. 

1. La atención a la primera infancia debe ser de absoluta prioridad para el país. Las políticas de Estado deben centrarse en las personas, en especial en la primera infancia, y deben priorizarse sobre la base de que “la vida es primero”.

2. Se puso especial énfasis en tres aspectos cruciales:

2.1. Los altos índices de anemia y de desnutrición infantil son fruto de múltiples factores y revelan una falta de voluntad política para enfrentar esta situación. La lucha contra estos dos problemas que afectan gravemente el adecuado desarrollo de los niños y niñas debe ser una prioridad que comprometa a todos, con el objetivo de lograr la meta anemia y desnutrición cero. 
 
2.2. Los niños y niñas siguen sometidos a la violencia física y psicológica, la cual se suele considerar, equivocadamente, como un método normal de corrección, tanto por parte de los padres y madres de familia, como por parte de educadores y de la sociedad en general. Hay que cambiar esa realidad y terminar con la violencia que afecta a la infancia. 

2.3. Hay que realizar cambios importantes en la estructura del Estado y del Presupuesto de la República en función de una descentralización efectiva de políticas y programas dirigidos a la primera infancia.

3. Para enfrentar con mayor eficiencia los problemas que afectan a la primera infancia se requiere de una  articulación en distintos niveles:

3.1. Entre los diversos sectores del Estado, con estrategias multisectoriales.

3.2. Entre los diversos niveles del Estado: gobiernos nacional, regionales y locales.

3.3. Entre las diversas instancias del Estado y la sociedad civil, como las comunidades, las  organizaciones de pobladores, las empresas, las ONG, etc.

4. Una instancia privilegiada de articulación son los gobiernos locales. Se debe aprender de las experiencias exitosas de alcaldes de diferentes zonas del país que han logrado enfrentar exitosamente problemas como anemia, desnutrición y violencia familiar. Es importante apoyar la formación de mancomunidades municipales para promover las acciones conjuntas de diversas municipalidades.

5. La articulación en todos los niveles supone estrategias integrales:

5.1. Las acciones a favor de la atención y desarrollo de la primera infancia son un núcleo central de la lucha contra la pobreza.

5.2. Estas acciones deben apoyarse en las experiencias exitosas en el nivel local y en la participación en forma organizada de los sectores interesados.

5.3. Se requiere el desarrollo de conocimiento e innovación, tomando en cuenta las experiencias locales.

5.4. Debe integrarse la prevención y las posibilidades de intervención inmediata, articulando datos de registro de nacidos vivos con el potencial de acción de las municipalidades.

5.5. Se deben integrar las políticas de salud, educación, justicia, agua y saneamiento (agua segura, manejo de residuos sólidos), agricultura (seguridad alimentaria), vivienda (casitas calientes en las zonas que por las bajas temperaturas lo requieran), comunicaciones, descentralización y políticas económicas. Hay que integrar estas políticas con las regiones y los municipios.

5.6. Es clave la calidad de la gestión de las tres instancias de gobierno (nacional, regional y local).

5.7. Las distintas estrategias implican necesariamente trabajar con las   familias, los niños, niñas, madres y padres la promoción de una crianza basada en el afecto y de una actitud de diálogo y de escuchar, y actuar con los agentes comunales para que recojan las experiencias de las familias para trabajar a partir de ellas. Hay que capacitar a los profesionales que trabajan en la atención a la infancia y a las familias para una relación positiva con las personas. Quienes trabajen con las familias y la infancia deben hablar en la lengua materna de las personas (quechua, aymara, lenguas amazónicas). 

6. Experiencias piloto desarrolladas en distritos amazónicos y andinos de alta ruralidad, han demostrado que los gobiernos locales, articulados con los diversos sectores, son las entidades líderes que mejor han operado en la lucha contra la anemia y la desnutrición infantil, así como contra la violencia hacia los niños y niñas. 

7. Es decisivo concretar la atención prioritaria a la primera infancia en el Presupuesto de la República:

7.1. La asignación presupuestal es centralista y está basada en lo sectorial. Hay que cambiar eso y tener un Presupuesto que priorice la dimensión territorial y sus necesidades, tomando en cuenta la cercanía de los gobiernos locales con la población y su rol clave para atender el desarrollo local.

7.2. El presupuesto asignado a los gobiernos locales y regionales es insuficiente. Se debe revisar la distribución del Presupuesto para que pueda atender efectivamente las necesidades en los distritos, provincias y regiones. 

7.3. No duplicar esfuerzos en las acciones que realizan los gobiernos regionales, ministerios y distintos programas públicos.

7.4. Considerar asignaciones presupuestales que permitan la sostenibilidad y reproducción de experiencias exitosas a favor de la atención y desarrollo de la primera infancia.

8. Para llevar adelante las políticas a favor de la primera infancia, hace falta una definición concreta de liderazgo operativo institucional, sobre todo en espacios rurales de difícil acceso, lugares en los que los indicadores sobre la situación de la primera infancia tienen los niveles más preocupantes, los mismos que tienen una correlación directa con niveles de pobreza altos y de exclusión social. 

9. Las municipalidades, por su mayor cercanía con la población, son una pieza clave para la atención a la primera infancia, pero no están estructuradas para esa atención, ni reciben los recursos correspondientes. Deben tomarse las acciones necesarias para que los gobiernos locales estén en la capacidad de asumir el rol central que les corresponde en tareas como el combate contra la anemia y la desnutrición infantil, y otras acciones a favor de la atención y el desarrollo de la primera infancia. 

10. Hay que resaltar la decisión del Gobierno de priorizar, en este quinquenio, la atención a la primera infancia, en especial la lucha contra la anemia y la desnutrición. Debe considerarse la necesidad de crear una autoridad visible y responsable para la primera infancia, que se encargue de promover, coordinar y articular la definición y ejecución de las políticas y los programas dirigidos a este sector y responder por sus resultados, esto sin soslayar la capacidad operativa de los gobiernos locales. Esta autoridad para la primera infancia debe tener asiento en el Consejo de Ministros para que pueda actuar al más alto nivel y así tener la capacidad de liderar las políticas públicas dirigidas a la primera infancia. 


“Hay que hacer obras en el cerebro y en el corazón de la gente” (David Quispe, alcalde distrital de Ccorca, Cusco, sobre la importancia de crear conciencia para priorizar a la primera infancia). 

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