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COLUMNA DE OPINIÓN
Cuando tenía 6 años descubrí la pobreza de cerca al visitar a alguien a quien le tenía mucho cariño en su casa de adobe, con piso de barro, en el barrio obrero de Casa Grande. La letrina y el caño para toda la cuadra estaba en el centro de la vía y el desagüe fluía por una pequeña acequia a lo largo de cada calle.
Profundizo mi contacto con el dolor que trae la pobreza cuando ingreso a mi colegio fiscal 81514 "Bolognesi" de Casa Grande. Muchos de mis compañeros, con quiénes terminé el quinto de primaria, trabajaban vendiendo diarios, ayudando en el mercado o realizando las duras faenas en el campo.
De lo que mis padres y los libros de historia decían -y sobre todo de lo que dejaban de decir- llegué a la conclusión, en su momento, de que a pesar del dolor que genera la pobreza, nuestra nación no podía hacer nada al respecto. Que si bien había muchos discursos acerca de cómo repartir la riqueza existente, en ningún caso nuestra sociedad podía producir suficientes recursos para generar un bienestar generalizado y sostenido. Sentía que muchas de las soluciones que se planteaban estaban totalmente alejadas a propuestas de creación y desarrollo.
Han pasado casi 40 años desde entonces. Hoy veo, por primera vez, la esperanza que empieza a brillar en la mirada de niños y jóvenes. Ha resurgido una gran oportunidad. Nuestra nación ha empezado nuevamente a producir suficientes recursos, pero nos damos cuenta que el problema es uno de desarrollo humano. Vemos al sector privado convirtiendo a la Responsabilidad Social en su bandera. Al mismo tiempo, vemos proyectos público-privados generando impacto positivo, aparecer buenas prácticas de gestión pública en diversos rincones de nuestro país, e intervenciones exitosas de desarrollo social de la sociedad civil.
Desde hace un tiempo, inflamos el pecho con más ahínco por ser peruanos y haber nacido en esta hermosa tierra. Orgullo que comienza con nuestra espectacular gastronomía, riqueza histórica, nuestra envidiable geografía, nuestro inigualable pisco, nuestros majestuosos paisajes, nuestra flora, nuestra fauna, entre muchos otros patrimonios de nuestro país que podemos mencionar. Es como si hubiésemos salido del letargo para permitirnos soñar con el día en que podamos eliminar la pobreza.
En la universidad me hicieron notar que si en el fondo uno no siente que puede lograr un objetivo ni siquiera lo intentará. Pienso que durante muchos años los peruanos no veíamos como posible lograr el desarrollo económico con equidad, por lo que en el fondo era muy complicado ir más allá en el debate. Ahora podemos creer firmemente que nuestro sueño de eliminar la pobreza se puede volver realidad y comenzar a plasmarlo.
Durante generaciones nos hemos dicho mutuamente que tenemos pobreza por falta de educación de calidad y que nos falta educación de calidad por la pobreza. Hoy, los recursos, los compromisos, las voluntades, pero sobre todo, la esperanza, nos dan la oportunidad de romper este círculo vicioso uniendo y articulando nuestros esfuerzos: los candidatos a puestos de poder, los responsables de la administración del Estado, los representantes del sector privado y de la sociedad civil, para lograr que TODOS nuestros niños reciban una educación de calidad. Invertir en la infancia es un eje fundamentar para lograr el bienestar de una comunidad, un pueblo, una ciudad, una nación.
Mario Coronado, director de Fundación Telefónica y miembro del Grupo Impulsor de Inversión en la Infancia.
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ENTREVISTA
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Hilaria Supa, presidenta de la Comisión de Educación del Congreso
"La educación inicial debe ser una prioridad"
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Hilaria Supa, congresista por Cusco del Partido Nacionalista, preside la Comisión de Educación desde julio de este año. Supa, nacida en una comunidad campesina quecha de la provincia cusqueña de Anta, que tiene una larga trayectoria como activista de los derechos indígenas y de la mujer, llegó al Congreso el 2006. En el siguiente diálogo, Hilaria Supa habla de la exclusión social y cultural de las comunidades indígenas en el sistema educativo peruano, que vivió personalmente; destaca la atención prioritaria que se le debe dar a la primera infancia, que define como los cimientos del país; y señala lo que propondrá desde la Comisión de Educación en relación a la educación inicial.
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NOTICIAS
EXPERIENCIAS QUE VALE LA PENA CONOCER
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Programa de la Alcaldía de Medellín, Colombia
El Buen Comienzo de un buen futuro
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¿Cuál es la combinación perfecta para lograr que nuestros niños sean fuertes y sanos, niños que desarrollen sus capacidades oportunamente? La respuesta es una sola: niños con una atención integral. Una atención que tiene como fuente principal la articulación de los niveles educativos, de salud, nutrición y recreación, para que los niños y niñas tengan un mejor futuro, formando bases sólidas capaces de romper con el cirulo de la pobreza. Eso busca el programa Buen Comienzo, desarrollado en la ciudad de Medellín, Colombia, bajo la dirección del gobierno municipal.
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