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COLUMNA DE OPINIÓN
El “friaje” es un termino acuñado en el Perú por aquellos que no saben nada de la patología de la pobreza. Creen que el frío del invierno mata niñitos. La verdadera causa no está en que la baja temperatura les produce a las criaturas infección respiratoria que termina con sus vidas. Esconden o ignoran, los sanitaristas que practican el arte y la ciencia de curar con remedios, los padecimientos de esos enfermos. La verdadera causa está en la miseria en la que viven; porque no pertenecen a ese grupo que es el décimo más acomodado que aún ganan veinte veces más que los del décimo más pobre, como lo ha señalado recientemente Richard Webb.
Rodolfo Virchow, el fundador de la Patología Celular y de la Medicina Social, hace más de 150 años estableció que la medicina, esa que tiene ver con la atención de los enfermos y la demostración del origen o etiología de las enfermedades, pasa por señalar con la franqueza necesaria la causa de los males. Y una, muy importante, es la pobreza, como directa responsable de muchas enfermedades y, además, la causa del agravamiento de enfermedades degenerativas. Para esto el médico está en la obligación ética de señalar, como si formulase una prescripción magistral, que el remedio está en procurar la justicia social. Todos los trabajadores de salud tienen que comenzar mostrando ante la opinión publica las enfermedades que se originan principalmente por la falta de justicia social. No puede ser que se gasten millones de soles en prevenir los casos de una gripe o influenza, que lo único de novedoso que tiene es que se origina en una mutación molecular del virus causante, dejando abandonados a niñas y niños atacados por otros virus gripales mortales, cuya estructura se desconoce, seguramente por que son “indiecitos” que no se contagian viajando al extranjero.
Dicen que, con el frío se produce una enfermedad que tiene el hipócrita nombre de IRA, por Infección Respiratoria Aguda. A esos enfermitos los “curan” con antibióticos. Suponiendo que esos medicamentos fueran eficaces y se salvaran de uno, o dos ataques, la verdadera causa del proceso pulmonar seguirá amenazante: además de las otras plagas propias de la pobreza. Dicen que gastarán millones de dólares para construir hospitales, con relucientes edificios, con equipos sofisticados y personal profesional con blancos mandiles. No saben que enfermedades como: tifoidea, tuberculosis, dengue, malaria, cáncer de cuello uterino, mal de Chagas, cólera, IRA o diarreas, desaparecerán como por encanto con repartir la riqueza con mayor equidad.
Pero, el placer, casi sensual, de inaugurar hospitales es un impulso irrefrenable. La placa recordatoria con la inscripción en letras de molde con los nombres de los autores del elefantiásico inmueble. Creen que así se otorga justicia social. Mientras tanto, las criaturas con IRA y los embates de la pobreza y del frío, tendrán que esperar que algún día llegue la justicia social.
Dr. Uriel García, médico patólogo; ministro de Salud durante el segundo gobierno de Fernando Belaunde (1980-1985),cargo desde el cual lanzó importantes iniciativasa favor de la salud infantil; integrante de la Academia Nacional de Medicina y miembro del Grupo Impulsor de Inversión en la Infancia.
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ENTREVISTA
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Doctor Volnei Garrafa, especialista en bioética social
"Inversión en la infancia, pobreza, exclusión, equidad, son temas centrales de la bioética social"
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La bioética es una disciplina relativamente nueva, con una antigüedad de 40 años, que se inició para poner límites éticos en el campo del desarrollo científico y tecnológico. En los últimos años, la bioética ha trascendido el campo de la ciencia para ingresar al terreno social. Así nació la bioética social. El año 2005, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) aprobó la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos. Volnei Garrafa, científico brasileño, ha sido uno de sus propulsores. Garrafa es profesor de la Universidad de Brasilia (Brasil), miembro del Comité Internacional de Bioética de UNESCO y presidente de la Red Latinoamericana de Bioética...
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Programa ANIA
Desde la tierra de los niños
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Valeria, de 4 años, tiene en el jardín de su casa un lugar especial desde el cual aporta a mejorar el medio ambiente. Pero Valeria no está sola, ahí también está su mejor amigo, Nicolás Biscocho, un amigo muy particular: en realidad es un bonsái. Y también tiene a Paolo (romero), Isabel (manzanilla), entre otros. Valeria sabe que las plantas necesitan de mucho cuidado y amor, y que son importantes para el cuidado del medio ambiente.
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