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EDITORIAL
Sube y baja. Cada año las cifras en torno a la anemia nos ponen entre el filo de la agonía y la esperanza.Otra vez la anemia vuelve a subirFoto: Lys Arango/Acción La anemia y desnutrición infantil
sigue siendo un problema que parece no tener fin o mostrar señales de mejora o
recuperación. Y no solo se trata de bajar las cifras que nos hablan de una realidad, sino que se manifieste en los hechos,
porque, a decir verdad, el problema podría ser mayor a los resultados que hoy se presentan: y es que
detrás de cada estadística hay un rostro humano que sufre y clama por ayuda. Sube y baja. Como si fuese cual
juego infantil o ilusión blanqueada, cada año las cifras en torno a la anemia suben
y bajan acercándonos más o colocándonos entre el filo de la agonía y esperanza.
Pero también, cada año se invierte recursos y esfuerzos por reducir esta
enfermedad que parece ahora controlarnos. Y la pregunta, ¿valió la pena? ¿Cuáles
son los resultados esperados? Podríamos hacernos una y mil preguntas,
pero lo concreto, lo que sabemos, es que de acuerdo a los resultados
preliminares de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar - ENDES 2025 – al
semestre I, la anemia infantil en niños menores de 3 años subió al 45.3 %,
lo que significa una diferencia de 1.6 puntos porcentuales respecto al 2024 que
fue de 43.7 %. Si bien es una diferencia mínima, pero de gran impacto en la
vida de miles de niños, rostros inocentes que hoy tienen sentenciado su futuro.
Pero no es solo la anemia. Si nos
referimos a la desnutrición crónica donde el Perú había dado pasos agigantados
en su reducción, vemos que el retroceso ha sido inminente y preocupante puesto
que la ENDES nos dice, niños menores de 5 años alcanza una prevalencia de 12.6 %,
diferenciándose en 0,5 puntos porcentuales frente al año anterior que fue de 12.1
%. Bueno, aquí también podríamos decir lo mismo como en el párrafo anterior. Describir el panorama podría
sonar fácil, pero la realidad es distinta. La realidad es seria y preocupante. Pero
así estamos y algo se tiene que hacer. No podemos cruzar los brazos y ser indolentes
cuando de atender a la niñez se trata. Aunque las estadísticas nos digan que la
anemia subió al 45.3 y la desnutrición crónica al 12.6 %, siempre se debe buscar una alternativa de solución para enfrentar esta realidad. Queda claro que, esto sin entrar
en otros temas como la pobreza, inseguridad alimentaria, salud, educación, y
tantos otros escenarios que aún presentan brechas y desafíos. Ahí si ya estaríamos
desahuciados por decir lo menos. Respira. Pese a todo esta situación
monstruosa, creemos que aún queda una luz de esperanza por revertir este
flagelo. Creemos que hay ejemplos y gente que quiere cambiar esta realidad. Así
como viene proponiendo Inversión en la Infancia, en el esfuerzo de sumar
aliados desde el Estado, sector privado y ciudadano. Esta lucha no deba
significar solo de un grupo o sector, si no debe reflejar acciones de
compromiso de todos los peruanos, pese a las diferencias y tintes políticos que
pueda haber. ¡La infancia nos necesita! |