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EDITORIAL
La anemia que frustra sueños, ha subido en el PerúImagen: difusión Google. Un
mal que no para. A pesar de los esfuerzos por combatir la anemia infantil en el
Perú, las cifras no se han reducido y, muy por el contrario, ya presentan un
alza que, más allá de las cifras, hay un rostro humano que sufre y pone en
peligro su futuro. Y cuando decimos peligro, es porque sí o sí está condenado el
futuro de esa niña o niño sin opciones a recuperarse por el resto de su vida: no
solo su desarrollo físico, sino cognitivo.
De
acuerdo a la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDES) 2024,
los casos de anemia infantil en el Perú son de 43.7 % en menores de
tres años, respecto al 43.1 % registrado en el 2023. Esta representa
una cifra más alta registrada en los últimos años y, es ahí la cuestión del
esfuerzo realizado por contrarrestar esta calamidad. Según
datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), recopilados
por la ENDES, representa un aumento de 0,6 puntos porcentuales respecto al año
anterior, siendo así la más alta registrada desde 2019. Entre las regiones más
afectadas por esta enfermedad de salud pública declarada por la Organización
Mundial de la Salud (OMS), figuran Loreto y Puno. Regiones que, sin duda, han
sido golpeadas por la necesidad desde hace muchos años. ¿Y qué dijo la presidenta Boluarte? Como ya la escuchamos en su discurso, estima
que para el 2026, más de 400 000 niños menores de tres años serán atendidos con
acciones de prevención y tratamiento. Esto pese al incremento de la cifra de
anemia que revela la ENDES 2024. Claro
que describir el panorama suena fácil, pero la realidad es distinta. Tanto
esfuerzo para esperar un ápice de esperanza, aunque ciertamente y a estas alturas,
el panorama resuena más a agonía que esperanza. Pero no perdamos la fe si de
atender a nuestra niñez se trata. Aunque también los números nos digan que la
desnutrición crónica afectó al 12.1 % de menores de cinco años, cifra superior
al 11.5 % registrado en 2023.
A
estas alturas solo nos queda levantar cabeza sin entrar en otros escenarios
como la pobreza, inseguridad alimentaria, salud, educación…, y tantos otros
temas que aún presentan brechas y desafíos.
Pese a todo esta situación monstruosa, creemos que aún queda una luz de esperanza por revertir este flagelo. Creemos que hay ejemplos y gente que quiere cambiar esta realidad. Así como viene proponiendo Inversión en la Infancia, en el esfuerzo de sumar aliados desde el Estado, sector privado y ciudadano. Esta lucha no deba significar solo de un grupo o sector, si no debe reflejar acciones de compromiso de todos los peruanos, pese a las diferencias y tintes políticos que pueda haber. ¡La infancia nos necesita! |