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OPINION
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Resultados de las evaluaciones ECE y la agenda pendiente

Por: León Trahtemberg*

En la educación de los países no se producen cambios mayúsculos de un año para otro porque ello requiere procesos de largo aliento, cosa que sí podría ocurrir rápidamente en instituciones individuales. Además, producir los cambios deseados en temas de gestión, currícula, equipamiento e infraestructura, requiere de enormes esfuerzos y recursos, así como de continuidad en las políticas y prioridades del sector, algo que no suele ocurrir en el Perú. 

Los quinquenios de Fujimori se centraron en la construcción de colegios. El quinquenio de Toledo pretendió duplicar los sueldos de los profesores que ganaban menos. El quinquenio de García se  concentró fundamentalmente en introducir la evaluación de docentes y alumnos. El actual quinquenio de gobierno está tratando de poner orden en la implementación de la Ley del Profesorado y el nombramiento de directores, así como apuntalar la infraestructura de los centros educativos usando asociaciones público privadas. 

Sin embargo, la recomposición de un sistema educativo que está totalmente deteriorado es una tarea titánica que no se ve facilitada por la normatividad vigente. Cuando uno analiza la descentralización y el impacto que ha tenido, daría la impresión que ha sido más negativo que positivo. La evaluación y capacitación docente vistos por los resultados del trabajo en el aula aún evidencian muchas carencias y deficiencias. Por eso resulta preocupante escuchar gente que considera que se pueden producir y medir cambios de calidad en el sistema educativo de un año a otro, usando como referentes los puntajes obtenidos por los alumnos en las pruebas de evaluación censales de 2do grado de primaria.

Cuando observamos los resultados denominados satisfactorios (44% en comprensión lectora y 26% en matemática) las autoridades se pueden regocijar por el incremento en los puntajes satisfactorios respecto a años anteriores. Pero eso corre el riesgo de opacar el hecho que desde  el año 2007 se constata que pasan al 3er grado de primaria una mayoría de alumnos que no tienen desempeño satisfactorio en 2do grado en las áreas básicas, lo cual no se subsana en 3er grado y por lo tanto implícitamente los dejan condenados al fracaso en los grados sucesivos superiores, a los que llegarán arrastrando las dificultades no resueltas que vienen de los primeros dos grados. 

En el sistema educativo notamos un estancamiento que todavía no logra romperse. Hay esfuerzos por mejorar la situación de los maestros, hay esfuerzos por detectar y empoderar a los directores, hay esfuerzos por implementar un escalafón docente y apoyarlos, con algún acompañamiento, en 2do grado, pero todas son medidas de gestión que no necesariamente se traducen, mucho menos en el corto plazo,  en un mejoramiento en el aprendizaje de los alumnos. A juzgar por todo tipo de pruebas que se toman a los alumnos de los colegios peruanos en distintos momentos de su vida escolar, y de las opiniones de las comisiones de ingreso a las universidades, se concluye que  estamos estancados en cuanto al nivel de aprendizaje de los alumnos y el nivel con el que egresan de los colegios públicos y privados.

En la Evaluación Censal de Estudiantes - ECE 2014 (aplicada a los alumnos de 2do grado de primaria) hay un ligero incremento del porcentaje de alumnos que alcanzan el nivel esperado, básicamente porque el Ministerio de Educación ha focalizado sus esfuerzos de acompañamiento y provisión de materiales y capacitación para ese grado, y porque muchos profesores han convertido al 2do grado en un espacio de entrenamiento para rendir las pruebas, cuyo formato ya se conoce. Eso se afianzará más aún con la política de otorgar bonos a los profesores, en función de los resultados de esas pruebas en 2do grado. Pero la pregunta es si eso ha mejorado la formación de los alumnos, porque los resultados de 2do grado tienen que estar atados a lo que se hace en el aula de 5 años y en 1er grado (que no se evalúan) y deben repercutir en mejores desempeños en 3er grado en adelante, que tampoco se evalúan.

En ese sentido, hay que recordar que la educación inicial es imprescindible. Está demostrado que los niños que han tenido la oportunidad de asistir a educación inicial, de dos a más años, tienen una enorme ventaja en sus desempeños escolares frente a aquellos alumnos que tienen su primera experiencia educativa en primer grado de primaria.  

Cuando escucho que se vanaglorian las autoridades de Moquegua, Tacna, Ica, Arequipa, Callao y Lima Metropolitana porque sus alumnos se desempeñan mejor que el resto del país, no puedo dejar de sentir que hay cierta injusticia en aplaudir esa diferenciación. En todas las evaluaciones que se hacen, la costa sale mejor que la sierra y ésta mejor que la selva, y dentro de la costa las regiones que salen mejor son las más chicas, uniformes, menos rurales, con mayor desarrollo económico y con presencia de empresas que aportan a la educación, que tienen más acceso a maestros titulados, institutos y universidades que forman y capacitan maestros, dinero en sus regiones y municipios para apoyar a sus colegios, más cercanía de la población a las autoridades a las que pueden presionar, etc. El hecho que Moquegua tenga mejores resultados en 2do grado no puede atribuirse solamente a una gestión regional de dos años porque tiene una herencia histórica de ventajas que han sabido aprovechar para lograr un mejor desempeño en las evaluaciones escolares. 

Si hubiera que tomar alguna medida de corto plazo que puede impactar rápidamente en la educación de los niños, diría que hay que jugarse a fondo en el tema de los directores: identificarlos, seleccionarlos, formarlos, capacitarlos y empoderarlos, dándoles la autonomía y  capacidad de decisión para que conduzcan sus instituciones educativas de la manera más eficaz. Mientras los directores no estén bien remunerados, bien formados y bien empoderados, con capacidades de liderar, dirigir, tomar decisiones en los centros educativos públicos -de la misma manera en la que se daría en uno privado-, poco de lo que resuelven quienes están fuera de la escuela va a poder mejorar significativamente lo que ocurre dentro de ella.  


* León Trahtemberg, educador, miembro del Grupo Impulsor Inversión en la Infancia y del Consejo Nacional de Educación. 


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