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OPINION
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Salud neonatal y lactancia materna

Por: Óscar Liendo

En los últimos lustros se ha logrado importantes avances en reducir la mortalidad infantil, sin embargo subsisten grandes desafíos para la salud neonatal: anualmente mueren cerca de 4,500 niños en el primer mes de vida. No podemos tratar esto como simples cifras, son tragedias cotidianas que atañen a todos los peruanos.  

Más de la mitad de las causas de estas muertes son prevenibles: infecciones, asfixia y bajo peso al nacer. Las infecciones se relacionan a condiciones precarias en la atención del parto o infecciones maternas ocultas; llama la atención que éstas prevalezcan cuando precisamente se ha incrementado la atención institucional del parto, aunque un tercio de los partos rurales son aún domiciliarios. La asfixia neonatal es controlable con la asistencia profesional en los primeros minutos del parto, sin embargo se constata inadecuado entrenamiento del personal de salud, así como una limitada disponibilidad de respiradores mecánicos. El bajo peso al nacer es signo de desnutrición fetal; éste se ha incrementado en varias regiones respecto al 2007. Esta tendencia contrasta con el incremento del control completo de la gestante a más del 80% a nivel nacional y rural, así como la alta inversión en suplementacíon alimentaria que llega a más de 170 mil gestantes. 

Otro dato preocupante es el descenso constante de la lactancia materna exclusiva en el medio urbano; un factor determinante de esto es la falta del  inicio precoz de la lactancia en las primeras horas. Al respecto, los niños nacidos en los establecimientos públicos tienen menores posibilidades de iniciar la lactancia materna respecto a los que nacen en sus casas, ello debido a la alta indicación y activa promoción del uso de substitutos lácteos comerciales. En años anteriores se había llegado a certificar más de 90 hospitales públicos como amigos de la lactancia materna, ahora solo existen cuatro.

Desde el 2007, el país tiene un programa presupuestal dedicado a la salud materna y neonatal; éste se ha triplicado desde entonces, alcanzando 1,570 millones de soles en el 2012. Su ejecución es descentralizada: gobiernos regionales (57%) y locales (8.9%). No obstante, su porcentaje de ejecución ha venido decreciendo, llegando a 82,8% en el 2012. En estos últimos años  ha habido también un predominio de la inversión en atención materna sobre la neonatal.       
Expertos y autoridades coinciden en que es necesario mejorar la calidad y eficiencia de la atención neonatal. Para ello hay que revisar el diseño y ejecución actuales, capacitar al personal de salud y dotar de equipamiento  específico a los establecimientos de salud, en especial para la asfixia neonatal. Deben mejorarse también la temperatura y asepsia en los ambientes de atención del recién nacido en los establecimientos  de salud y domicilios, detectar precozmente infecciones maternas ocultas y lograr que las municipalidades se involucren facilitando casas maternas en áreas rurales. Considerando que un tercio de los partos son domiciliarios será necesario retomar el trabajo con las redes comunitarias para asegurar la detección y referencia oportuna de gestantes con niños en riesgo.

El Ministerio de Salud (MINSA) recientemente ha creado y mantiene un sistema de vigilancia para la salud neonatal, y ha implementado un sistema para la inscripción informatizada de nacimientos. Está próxima también la capacitación del personal para la atención neonatal en las regiones de mayor incidencia de mortalidad neonatal y se están incorporando tiras reactivas para la detección de infecciones urinarias ocultas en las madres. 

La protección de la lactancia materna requiere ante todo que se respete el marco legal establecido para su protección, sobre todo en la red de establecimientos públicos en la atención del parto. Para lograrlo, son necesarias claras decisiones institucionales y la vigilancia de la ciudadanía para su debido cumplimiento. La incorporación de la mujer al mercado laboral plantea también la urgencia de una legislación que subsidie a la madre trabajadora en los seis primeros meses post-natales para brindar una adecuada lactancia y cuidado materno del recién nacido. A nivel masivo, será también necesaria una mayor presencia mediática del tema.  

En general, debe mejorarse el monitoreo de los recursos invertidos, la gestión  descentralizada exige de una mayor precisión en los roles de cada nivel. El rol rector del MINSA debe ser fortalecido y orientarse de mejor manera a los gobiernos regionales y esfuerzos de las municipalidades.   

Lo mencionado es vital para el logro de los compromisos 2 y 3 de nuestro  Pacto Ciudadano por la Primera Infancia, promovido por el Grupo Impulsor Inversión en la Infancia, en los cuales se estableció la meta de reducir la mortalidad materno-infantil a cero y erradicar los factores prevenibles de la mortalidad materno-infantil.


Óscar Liendo, médico pediatra, experto en políticas públicas, miembro del Grupo Impulsor Inversión en la Infancia.


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